No es casual que a Santa Fe se la nombre “la Provincia Invencible”. Ese título no es solo histórico: es una marca de identidad, una llama que arde desde la bandera creada por el Brigadier Estanislao López en 1822. Desde entonces, Santa Fe camina con dignidad, sosteniendo ideales que forjaron su destino y también el de la Nación entera.
Reformar su Constitución es un desafío inmenso: se trata de honrar una tradición que supo ser pionera y, a la vez, de abrir paso a nuevas conquistas. La actualización de la Carta Magna de 1962 trae oportunidades, pero también exige prudencia: no todo cambio es mejora, y la voz ciudadana debe sonar más fuerte que cualquier coyuntura pasajera.
Una de las primeras alertas surgió frente a la Ley 14.384, que parecía ir más allá de lo que corresponde, intentando dirigir el contenido de las reformas en lugar de dejar que la convención constituyente decidiera con autonomía. Ese riesgo obliga a cuidar la esencia democrática del proceso.
A la vez, la reforma abre caminos esperanzadores: mecanismos de democracia semidirecta como la iniciativa popular, con pisos de participación accesibles y herramientas digitales para facilitar la intervención ciudadana; el reconocimiento de los derechos digitales, reclamado por la diócesis santafesina, para humanizar la revolución tecnológica; y, sobre todo, la certeza de que nada será válido si no incluye al pueblo como protagonista.
La provincia “invencible” fue pionera con el Estatuto Provisorio de 1819, albergó la sanción de la Constitución nacional de 1853 y fue sede de su última gran reforma, en 1994. Santa Fe no solo fue escenario, sino motor de los grandes Pactos Federales que dieron origen a nuestra organización nacional.
En esta última reforma se aprobó dentro del capítulo N°5 otorgar un tratamiento fiscal diferenciado a las Cooperativas y Mutuales sin fines de lucro en el territorio provincial. Durante la sesión plenaria N°7 de la Convención Constituyente para la reforma de la Constitución Provincial de la Provincia de Santa Fe, se otorgó aprobación definitiva al texto propuesto por la Comisión Redactora en lo concerniente a la modificación del actual artículo N°5 de la Carta Magna provincial, que refiere al manejo de los Fondos del Tesoro, el régimen tributario, la capacidad de tomar crédito y límites.
La historia vuelve a repetirse con coherencia: Santa Fe, cuna de Pactos Federales y de la Constitución Nacional de 1853, hoy puso en debate la inclusión plena de las Cooperativas y Mutuales en su texto constitucional y lo logró.
El convencional Alcides Calvo lo expresó con claridad: “este reconocimiento fiscal diferenciado no es un privilegio, sino un acto de justicia hacia 1.695 cooperativas y 709 mutuales que laten en el territorio, muchas veces siendo la única vía para garantizar agua, energía, salud, crédito o vivienda. Son más de seis millones de personas organizadas en clave solidaria”.
Elevarlas a rango constitucional es consagrar lo que ya es una verdad cotidiana: la Economía Social y Solidaria sostiene comunidades, democratiza oportunidades y defiende la vida frente a la lógica de la privatización.
Las motivaciones del Sector Cooperativo y Mutual en esta Reforma son tan claras como poderosas:
Una vez más, Santa Fe demuestra por qué se la llama “Provincia Invencible”: porque en cada paso, en cada Pacto y en cada Reforma, elige estar del lado de la gente, de la Equidad y de la Solidaridad. Y porque sabe que una Constitución no es solo letra: es el espejo de lo que queremos ser.
Que esta reforma, con espíritu abierto, sea faro para la Argentina de hoy: una Patria que necesita más consensos y cero grietas, más comunidad y nada de mezquindades.